[FanFic] Amante por Contrato EP 10


[FanFic] Amante por Contrato EP 8

La primavera en Nueva York suele ser con días so leados, temperaturas suaves y una fresca brisa del océano.

Es una ciudad espaciosa, con alrededores agradables que se extienden por las colinas y con el centro lleno de torres de cristal y acero, donde el tráfico bulle intenso.

La población es muy cosmopolita, con residentes asiáticos y europeos casi en mismo número que los australianos.

La ambición de viajar lejos había sido fuerte en su momento, pero no había podido hacerlo cuando estudiaba, y solo habia estado en la Isla Jeju de vacaciones con unos amigos; luego, no había tenido oportunidad de hacerlo más.

Consecuentemente, la perspectiva de viajar a Nueva York le resultaba excitante. El colegio y las lecciones le ocuparon la mayor parte de los días de espera, junto con las visitas a su padre en el hospital.

Y por las noches estaba Top.

Se negaba llamar a lo que estaban haciendo hacer el amor. Solo dos personas que se quisieran realmen te hacían el amor. Entonces, ¿que era lo que tenían?

Un trato. Lo que tenían era solo eso.

Nueva York era increíble. Le encantó el frenético ritmo de la ciudad, el ruido de las calles, la espontaneidad de la gente.

El hotel era impresionante, la suite magnífica y el servicio para morirse.

Top le dijo en un momento dado que iba a estar ocupado por negocios todo el día, pero nada podía bajarle a ella el buen humor y la excitación, por lo que respondió que iría a ver la Galería de Arte.

Se podría pasar allí el día entero, y luego estaban los museos y varios otros lugares de interés, eso por no mencionar los enormes almacenes.

Top le dio un teléfono móvil y le dijo:

– Llévalo contigo y utilízalo para ponerte en con tacto conmigo. Cuando quieras. Usa los taxis y no te metas en el metro, ¿de acuerdo?

– Yo he vivido toda mi vida en una gran ciudad.

La expresión de él se endureció.

– Nueva York no es Corea – dijo él ofreciéndole un fajo de billetes-. Y usa también esto.

– Yo tengo dinero.

El de su sueldo, que había cambiado.

– Tómalo

– No lo necesito – insistió ella.

-Madre de Dios -exclamó él-. ¿Por qué tenemos que discutir?

-¿Por qué lo haces tú? No soy tonta y no saldré del hotel sin dinero suficiente para los taxis y para comer. Si me quedo sin dinero, te llamaré, ¿de acuerdo?

Él metió el dinero en la caja fuerte de la suite y le dio la llave.

– Esto lo pone más fácil.

– Gracias

Top miró su reloj.

– Tengo que marcharme. ¿Te vas a quedar un rato aquí o vas a empezar ya a explorar la ciudad?

– Me voy ya mismo – dijo ella sin dudarlo.

Y lo hizo empezando por un museo.

Top la llamó al móvil al mediodía, justo cuando ella se estaba comiendo en un modesto restaurant.

Tenía demasiadas cosas que ver y no iba a perder el tiempo.

– Deberás estar de vuelta en el hotel a eso de las cinco y media. Saldremos fuera a cenar – le dijo él.

– Muy bien,

-¿Dónde estás?

– En un reataurant.

– Pero, ¿dónde?

– Ya estamos… No puedo ver el nombre de la calle,

– Seri…

Pero ella lo interrumpió antes de que pudiera decir nada más.

– Tengo un plano, pero todavía no lo he mirado. Si me pierdo, lo único que tengo que hacer es preguntarle a alguien – dijo y cortó la comunicación.

Él se metió el teléfono en el bolsillo, agitó la cabeza y se reunió de nuevo con sus tres socios en el comedor del restaurante, mientras luchaba con la tentación de olvidarse de esa deliciosa comida a cambio de disfrutar de un paseo con ella.

Seri se estaba divirtiendo. Visito bonitos lugares, miró escaparates, se tomó un refresco y luego se metió en el metro. Era de día, por Dios y ella llevaba unos jeans, zapatillas y una chaqueta vaquera. Nadie se metió con ella ni se sintió amenaza da en ningún momento cuando salió unas estaciones más adelante.

Pero cuando llegó a la calle, se percató de que algo había cambiado. El ambiento era diferente, de una forma que no sabía explicar, y el instinto le dijo que no tenía que quedarse allí.

Su primer pensamiento fue tomar un taxi, pero no se veía ninguno. Muy bien, volvería al metro y tomaría uno que la llevara en la dirección de donde habla venido.

Eso debería ser fácil si no se pasaba la estación. Entonces sonó su teléfono móvil.

Solo podía ser una persona.

-¿Top?

-¿Donde estás?

Ella parpadeó ante su evidente ira.

-¿Con exactitud?

– No sigas con eso, Seri.

Entonces pasó un taxi y ella le hizo una seña de sesperada y se sintió enormemente aliviada cuando se detuvo.

– Estoy a punto de tomar un taxi. Estaré pronto en el hotel.

Media hora después, veinte minutos más tarde de lo que debería haber sido lo normal, estaba en el hotel.

Minutos más tarde, abría la puerta de la suite. Top la estaba esperando y ella solo tuvo que mirarlo una vez para darse cuenta de que estaba muy enfadado.

-¿Tienes idea de la hora que es? – dijo él muy controladamente.

Ella, sin embargo, hubiera preferido que le gritara.

– Lo siento.

Seri no le estaba dando excusas vacías, solo se disculpaba, pero eso no hizo que disminuyera su enfado.

-¿Me vas a explicar por qué llegas tan tarde?

– Me metí en el metro pretendiendo salir en la si guiente estación para luego volver en taxi al hotel, pero me equivoqué y fui demasiado lejos.

– Así que no me has hecho caso y te has metido sola en el metro ¿no? ¿Y no se te ha ocurrido que yo podría estar preocupado porque no hubieras vuelto al hotel a la hora que habíamos quedado? No sabía nada de ti y no contestaste cuando te llamé al móvil.

– No lo oí sonar.

– No me sorprende.

– Muy bien, de ahora en adelante solo iré en taxis.

– De ahora en adelante – la corrigió Top – tendrás una limosina alquilada a tu servicio para que te lleve donde quieras ir.

– Eso es ridículo.

Top se metió las manos en los bolsillos del pantalón.

– O eso o te quedas en el hotel…

-¡No me lo puedo creer! ¿Qué derecho tienes…?

– El derecho de un hombre que ha pagado por tus servicios.

Eso fue como si la hubiera golpeado físicamente y el dolor la dejó sin habla momentáneamente,

– Por supuesto – dijo ella por fin -. He sido una tonta por olvidarlo.

Luego, se acercó al armario, sacó ropa interior limpia y fue al baño.

-No tardaré mucho en estar lista.

No pensaba siquiera en la comida, pero cualquier cosa le parecía mejor que permanecer allí-

Seri salió un cuarto de hora más tarde, ya maquillada. Una vez en el dormitorio, se puso unos pantalones negros de seda, una blusa del mismo color y una chaqueta roja. Luego, se puso los zapatos de tacón rojos su largo pelo suelto  y tomó su bolso.

Top la miró fijamente y se percató de la forma en que ella levantaba la mandíbula y la aparente frialdad de sus ojos. Se preguntó si ella tendría idea de lo mal que lo había pasado durante la hora que había estado esperando sin saber nada de ella.

Seri se dirigió a la puerta y luego se volvió y lo miró.

-¿Vamos? – preguntó.

En el ascensor permanecieron en silencio y luego Top la condujo al lujoso restaurante del hotel, donde los instalaron en su mesa y pronto se les acercó el camarero.

Top pidió un conocido rioja y luego estudiaron la carta. Seri pidió una sopa de primero y luego una ensalada César. Cuando el camarero se hubo retirado, Top la miró extrañada.

-¿No tienes hambre? – le preguntó.

– No.

Él tomó su copa de vino y lo probó.

-¿Pretendes que mantengamos la conversación a base de monosílabos?

Seri le sonrió dulcemente.

-¿Cómo te fue en el día? ¿Ha ido bien la reunión? – Seri utilizó su sarcasmo al 100%

– Te estás pasando.

-¿De verdad? Creía que querías una conversación agradable.

– Vamos a terminar ya con esto, ¿quieres?

-¿Con qué?

Top levantó su copa en un saludo silencioso.

– Con la discusión que estamos a punto de tener.

– No me gustan las demostraciones acaloradas en público.

– Creo que nos las podemos arreglar para ser civi lizados.

– No tenemos nada de que discutir.

– Sí que tenemos.

El camarero apareció entonces con la sopa de ella y el primer plato a base de marisco para Top.

– No – dijo ella luego -. Tengo muy claros los derechos que te da el contrato que firmamos por mis servicios. Y ahora, ¿comemos?

– Si no recuerdo mal, tus servicios fueron sugerencia tuya.

– Sí, por supuesto. Me disculpo por no haber recordado mi lugar. En el futuro llamaré si voy a llegar tarde y habiendo experimentado ya el metro de Nueva York, sola y a la luz del día, te prometo que no repetiré la experiencia. ¿Te parece bien?

– Ahora te estás poniendo molesta.

Seri lo miró fijamente.

– Hay que ver lo inteligente que eres. Te has dado cuenta de que esa era mi intención.

Terminaron con el primer plato y, minutos más tarde, el camarero les llevó el segundo.

– Sabiendo lo cabeza de chorlito que eres – dijo Top -, nunca debería haberte dejado ir sola por la ciudad.

Ella lo miró con ojos brillantes.

– No soy cabeza de chorlito.

– Sí que lo eres.

– No, no lo soy.

Top arqueó una ceja y dijo:

-¿Quieres que empecemos una partida de voleibol verbal?

-¡No te pongas en plan paterno conmigo, maldita sea!

-¿Y lo estoy haciendo?

– Me estas tratando como a una niña.

– Seri. Doy gracias todos los días porque no seas nada más que una niña.

Ella entendió eso inmediatamente y Top vio cómo se ruborizaba.

-¿No dices nada a eso?

– Estoy intentando decidir si eso ha sido un cumplido o una acusación.

– Tal vez debieras dedicarte a terminar tu cena.

– Creo que he perdido el apetito.

Top cortó un pedazo de su filete miñón y se lo ofreció a ella.

– Prueba esto.

Seri miró el pedazo de carne y luego agitó la cabeza.

Eran casi las once cuando volvieron a la suite y Seri se quitó la chaqueta mientras Top hacía lo mismo,

Sin pararse a pensarlo, ella se volvió y se acercó a. él.

– Deja que te ayude – le dijo.

Si dudaba, estaba perdida. Le soltó la corbata y empezó a desabrocharle los botones de la camisa.

-¿Qué haces?

– Me sorprende que lo preguntes – dijo ella mientras seguía desabrochándole la camisa -. ¿No es eso lo que hace una amante?

-¿Darle placer a su… benefactor?- Seri lo miró a los ojos.

– Sí, pues como quieras.

El tono de su voz la animó a seguir

Con movimientos deliberados, se quitó la blusa y los pantalones, lo que la dejó en ropa interior y zapatos de tacón.

Esos zapatos le daban más altura, y había algo sofisticado y sexy en unos zapatos de tacón. Seri necesitaba de toda la sofisticación sexy que pudiera conseguir

– Llevas demasiada ropa – le dijo a él.

– Me imagino que pretendes quitármela.

Y así era. Le quitó los zapatos y calcetines. El resto fue sencillo, ya que, tan pronto como le bajó la cremallera de los pantalones, estos cayeron al suelo y él salió de ellos. Los calzoncillos siguieron el mismo camino y entonces él quedó gloriosamente desnudo delante de ella. Y excitado.

Top vio la forma en que se le movió a ella la garganta y le brillaron los ojos. Si Seri quería jugar, él estaba más que contento de que lo fuera a hacer.

Empezó tentativamente, acariciándole los costados y el pecho con suavidad.

Deseaba ponerse de rodillas, sensual, sexualmente. Hacerlo gemir ante su contacto, que perdiera el control y se volviera completamente salvaje, como lo hacía ella en sus brazos.

¿No era eso lo que tenia que hacer una amante? ¿Satisfacer los deseos de un hombre y proporcionarle un placer desinhibido?

Fue una mezcla de instinto e imaginación lo que hizo que pronto él la hiciera levantarse; y la besara profundamente.

Top se tumbó en la cama con ella, haciéndala rodar de forma que la atrapo debajo. Pronto empezó a moverse rápida y duramente, hasta que todo estalló en pedazos.

Para los dos.

Seri lo sintió estremecerse y luego desplomarse sobre ella mientras los dos trataban de recuperar el control de sus respiraciones.

Él la besó en el cuello y ella le puso las manos, en la nuca, besándolo a su vez en la boca. Estaba tan extasiada que casi no se dio cuenta de que él se volvía de espaldas, arrastrándola con él y la sujetaba con firmeza por los hombros.

Le rozó un pezón con los dientes y luego se lo chupó. Con cuidado al principio. Luego con una sensualidad que la hizo gritar mientras él la llevaba a la frontera entre el dolor y el placer.

Sus hábiles manos crearon el caos en los sentidos de ella, hasta que perdió el control por completo.

Y cuando Seri pensaba que no podía soportar más, él la llevaba hasta mayores alturas todavía de placer.

Después, ella quedó tumbada a su lado tan saciada que no se podía mover, y suspiró cuando él la envolvió en sus brazos.

Lo último que ella recordó fueron los labios de él contra la sien, hasta que cerró los ojos y se dejó llevar por el sueño.

La reunión deTop no iba a ser hasta las dos de la tarde y, después del desayuno, Seri llamó al hospital de Corea para saber cómo estaba su padre.

No había cambios, lo que la alivió.

A las nueve, bajaron a la calle y tomaron la limosina que había alquilado Top para dar un paseo por el centro de la ciudad.

– Esta fue tu ciudad de origen – dijo ella.

– Sí.

-¿Qué parte de ella?

En donde la ciudad decaía y las calles eran de lo peor. Pero eso había sido hacia toda una vida, aunque sería algo que él nunca olvidaría

– Una de las menos atractivas – respondió. Con esas palabras lo había dicho todo y nada. Un vacío que llegaba al alma.

Y ella lo oyó, lo sintió e, instintivamente, supo que ese hombre tenía las raíces de un niño que habla sobrevivido a la calle.

– Salgamos y caminemos un poco – dijo Seri, necesitando sentir el aire fresco en la cara.

– Vamos al centro – le dijo él al conductor

Después, almorzaron en uno de los muchos cafés y luego el conductor los llevó donde iba a tener lugar la reunión de Top. Seri hizo que la llevara a continuación a Las rocas, donde compró unos regalos para llevarlos a casa.

A las cinco, volvió al hotel, se duchó y se estaba vistiendo cuando Top entró en la suite.

Cenaron fuera, en Las rocas, donde había muchos restaurantes y una vida nocturna muy animada y bohemia, además de ser el sitio con más estilo europeo en toda la ciudad.

A Seri le encantó ese ambiente, y convenció a Top para que fueran a ver una pequeña obra de teatro en uno de los cafés.

Aquello era magia, y a ella le encantaron los días que pasó en esa ciudad. Top pudo pasar algunas mañanas con ella y fueron juntos a el mar en el ferry, exploraron los jardines botánicos… Por las noches cenaban fuera e iban al cine, a los teatros…

Las noches eran otra cosa y, a cada una de ellas que pasaba, Seri era más consciente de sus traidoras emociones y necesidades.

Experimentaba una sensación de plenitud que no había experimentado nunca antes, un conocimiento sensual que florecía en su interior.

Se decía a sí misma que no tenía que darle su corazón a Top, pero ella misma no se hacía mucho caso, segura de su capacidad para controlar sus propias emociones.

El día de su marcha llegó demasiado pronto, y volaron a Corea el domingo por la mañana temprano.

Ese mismo día, Seri fue al hospital a ver a su padre. Parecía cansado y había cambiado de color. ¿O sería porque llevaba toda una semana sin verlo?

Eso la preocupó. Cuando se marchó, se pasó por la tienda de Chaerim y estuvo una hora con su amiga.

Cuando volvió a casa. Top estaba en el despacho, trabajando con el ordenador. Él la miró y cuando vio las ojeras que tenía, lo cerró todo y dijo:

– Creo que es mejor que nos acostemos.

– No estoy cansada.

– Sí que lo estás.

– No, no lo estoy.

Él la tomó en brazos con facilidad y la llevó al dormitorio, luego se desnudó e hizo lo mismo con ella y la hizo meterse en la cama.

Él era cálido y sólido, y Seri no protestó cuando se tumbó junto a ella.

– Duerme – le ordenó y ella lo hizo.

Larga y profundamente, y se despertó justo antes de amanecer.

Fue entonces cuando hicieron el amor, lentamente y con tanto cuidado que ella casi deseó llorar.

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[Fan Fic] Amante por Contrato EP 14 FIN


[FanFic] Amante por Contrato EP 13

Top salió del avión, tomó su bolsa de la carlinga y luego llamó a un taxi.

Había sido un vuelo muy largo, unos días tensos de duras negociaciones, y estaba agotado. Necesitaba una ducha, un trago de algo fresco y a Seri. En ese orden.

O al revés. Una vez que hubo cerrado el trato había preferido tomar un vuelo inmediatamente en vez de esperar al día siguiente.

La había echado mucho de menos, su cuerpo es belto, su aroma…

Había deseado poner sus manos sobre ella, observarla mientras la llevaba al éxtasis, luego tomarla dura y rápidamente.

A esa hora de la noche, el tráfico era ligero y el taxi iba bastante deprisa por las calles, húmedas por una lluvia reciente. Cuando llegaron le pagó al con ductor y rechazó el cambio.

El sistema de alarma estaba conectado, como era de esperar. Ya era tarde y seguramente Seri estaba acostada. Tal vez incluso dormida.

Sonrió cuando pensó en despertarla mientras subía las escaleras.

Cuando entró en el dormitorio, se dio cuenta de que algo pasaba. Lo podía sentir. Encendió la luz y el miedo se apoderó de él al ver la cama vacía.

Miró la hora. Tal vez hubiera salido y estuviera con una amiga, con Chaerim.

Fue entonces cuando vio el sobre que habia sobre la cama.

Se acercó, lo abrió y leyó la nota que contenía.

El mensaje era corto, las palabras básicas.

La ropa, los regalos, todo lo que le había regalado, estaba en sus cajones. El talón bancario adjunto a la nota era un insulto añadido.

Lo recorrió entonces un torbellino de emociones, ira, frustración, rabia. Y tenía que admitir que no se había sentido tan impotente en toda su vida.

Era medianoche, pero eso no impidió que hiciera algunas llamadas telefónicas y luego volvió a bajar a la planta baja, entró en su despacho y envió varios e-mails urgentes, solicitando algunos favores.

No recibiría las respuestas hasta la mañana, así que se sirvió un refresco frío y luego se dio la ducha en que había estado pensando.

Se acostó, pero no pudo dormir, así que, al amanecer, se levantó, se puso una bata y tomó los primeros mensajes; luego, hizo más llamadas. Desayunó y se vistió. Poco después se metió en su coche y salió a la calle.

Seri contuvo un suspiro de alivio cuando sonó el timbre que indicaba el final de la clase. El día habia empezado mal. Ya que había pinchado una rueda, se había encontrado en medio de un atasco y había llegado tarde al colegio. A partir de allí, todo había seguido de mal en peor.

Además, estaba la cada vez más fuerte tensión nerviosa. En cualquier momento, Top llegaría a casi y vería su nota.

Recogió sus libros y papeles y los metió en su carpeta. Luego, salió al pasillo, y al exterior del colegio.

Una vez allí, fue hacia donde había aparcado el coche,

– Yo le llevaré el bolso.

La conocida voz juvenil la hizo sonreír y le pasó la cartera.

– Gracias, Minhoo

– Tengo algo para usted – dijo Minhoo.

Se metió una mano en el bolsillo y sacó un pequeño envoltorio.

– No es mucho, pero quiero que lo tenga usted. Por llevarme a cenar.

Seri se sintió conmovida y se lo dijo.

– Ábralo cuando llegue a casa – dijo Minhoo.

Ella lo entendió y se lo metió en el bolsillo de la chaqueta.

– Gracias, Minhoo

– Su novio está ahí.

Seri sintió que el corazón se le detenía cuando vio a Top apoyado indolentemente en su coche. Se suponía que todavía no debía haber vuelto.

– ¿Está bien?

¿Qué podía decir?

– Sí.

-¿Se han peleado o algo así?

O algo así. Se le hizo un nudo en el estómago y se tuvo que obligar a seguir respirando mientras se acercaban.

Minhoo fue el primero en hablar.

– Hola, señor Choi. – Dijo Minhoo mentras se inclinaba.

Top le dedicó una sonrisa y una breve invlinación de la cabeza.

– Me alegro de volverte a ver.

– Hazme un favor. Tengo que hablar a solas con Seri.

Minhoo los miró a los dos y se percató de la palidez de Seri.

-¿Le parece bien Profesora?

– No te preocupes – respondió ella.

Minhoo se volvió inseguro y empezó a alejarse.

– Entra en el coche, Seri – dijo Top.

Él parecía formidable. Sus rasgos parecían esculpidos en piedra y sus ojos tan oscuros, que dolía encontrarse con su mirada.

– Ya hemos hecho esto antes.

– Bueno, volvamos a hacerlo – respondió él. No quería quedarse a solas con él. Si Top la tocaba, se derretiría, y eso no funcionaría.

– Nos veremos en el café de Princess cafe.

Top deseó retorcerle el pescuezo, pero en vez de eso, inclinó su cabeza y se sentó tras el volante de su coche.

El tráfico iba cargado y tardaron más de lo normal en llegar. Y más todavía en encontrar un sitio para aparcar.

Seri tuvo que caminar una manzana y media y él ya la estaba esperando, mirándola intensamente.

– ¿Café o un refresco?

Seri tomó la silla que él le estaba ofreciendo y se sentó.

– Un refresco, gracias.

Top le hizo una seña a un camarero, hizo el pedido y se sentó delante de ella.

Seri se dijo a si misma que tenía que tomar el control de aquello.

– Has leído mi nota, ¿no?

Top dio rienda suelta a su ira.

-¿De verdad te habías creído que podías huir y esconderte, Seri?

– Si hubiera querido esconderme, estaría en otro País utilizando un nombre falso.

El camarero les llevó las bebidas,abrio los ojos mirando a Top como si de un mafioso se tratara, y se marchó.

-¿Tirarías por la borda deliberadamente todo lo que hemos compartido? – le preguntó entonces él.

– ¿Que hemos compartido? – Preguntó Seri.

Él levantó una ceja.

-¿Podemos empezar de nuevo? Esta vez sin juegos verbales.

– No sé lo que quieres decir.

– Sí. Lo sabes. Explícame por qué te sentiste obligada a marcharte.

– Esto no es un juicio.

Él inclinó la cabeza y sonrió levemente.

– Me conoces lo suficientemente bien como para saber que, si insisto, me darás una respuesta.

– No tengo tiempo. Tengo que volver al trabajo dentro de media hora.

La mirada de él se endureció.

– No.

Seri ya había tenido bastante y se puso en pie.

– ¡¡Otra noche contigo me habría matado!! – dijo echando chispas por los ojos y dando un golpe en la mesa -. ¡¡¡Porque como soy tonta, y aunque intenté que no fuera así, me he enamorado de ti!!! – dijo y trató de no ponerse a llorar -. ¿Que rías una razón? Pues ya la tienes.

Sin decir más, se volvió y salió corriendo hacia su coche.

Cuando se hubo metido en él, arrancó y salió de allí a toda la velocidad que le fue posible.

Veinte minutos más tarde, aparcó el Mini y entró en el restaurante, saludó al dueño, su jefe, se puso el delantal y empezó a poner las mesas.

Fue una noche terrible, muy ocupada, con unos clientes que exigían un servicio rápido y que se que jaban de cualquier cosa; además, se equivocó en dos cuentas, con lo que consiguió ganarse las iras de algunos.

Se dijo a sí misma que tenía que concentrarse en lo que estaba haciendo y agradar a los clientes, así que se colocó una sonrisa en el rostro, que le fue cansando cada vez más según avanzaba la noche.

Y lo que era peor, su jefe parecía pensar que el que terminara a las once, significaba que ella se iba a quedar más tiempo sin que le tuviera que pagar mas por ello y, a las once y media, Seri entró en la cocina, se quitó el delantal y se marchó.

Veinte minutos más tarde, llegó a la casa que había alquilado y se quejó a causa del ruido que salía de la casa de al lado, ¿Una fiesta?

Necesitaba una ducha y meterse en la cama. En paz y tranquilidad. Pero no parecía que fuera a ser así.

La ducha le quito algo de la tensión y solo cuando dobló su ropa se acordó del regalo de Minhoo, que seguía en el bolsillo de la chaqueta.

Seri lo sacó y deshizo el envoltorio. Dentro había una pequeña caja cuadrada en la que había un broche de plata con una delicada luna de cristal. Los ojos se le llenaron de lágrimas y lo puso en la solapa de la chaqueta. Al día siguiente, el chico lo vería allí y sabría lo mucho que ese regalo significaba para ella.

Estaba tan cansada que debería haberse dormido nada más acostarse, pero en vez de eso, no dejó de dar vueltas en la cama hasta las tres de la madrugada. Luego, se despertó a las siete, se vistió y desayunó y salió hacia su coche.

Logró pasar el día de alguna manera y nunca antes había agradecido tanto cuando terminó la última clase y pudo marcharse.

Podía meterse en la sala de profesores para preparar el trabajo del día siguiente allí, pero prefirió dirigirse a un parque, sentarse a la sombra de algún árbol y tomar algo de aire fresco.

El sol le castigó los ojos cuando salió por la puerta, así que se puso las gafas de sol y empezó a caminar hacia el aparcamiento. Dos estudiantes la saludaron, otro profesor le deseó que tuviera un buen fin de semana, y no se dio cuenta de que el Mini no estaba por ninguna parte hasta que no llegó a su plaza de aparcamiento.

¿Qué pasaba allí?

En su lugar, había un Mercedes plateado, cuando estaba empezando a reconocerlo, se abrió la puerta y salió Top.

– ¿Dónde está mi coche? – le preguntó acaloradamente.

– Aparcado en mi garaje.

La ira se apoderó de ella.

– No tienes derecho…

– Entra en el coche, Seri.

-¡De eso nada!

– No tengo ninguna aversión particular acerca de causar una escena. Tienes diez segundos.

Ella optó por la dignidad y entró, pero permaneció en silencio durante todo el trayecto hasta la casa de él.

Al llegar, Top la hizo entrar a empujones.

– ¡¡ No quiero entrar!!

Él optó por cogerla en brazos a la fuerza y mientras Seri se dejaba la voz.

– ¡¡Socorro!! ¡Que me secuestran!

Top la Soltó de golpe en el suelo y la miró con las cejas levantadas.

– ¿Quien te secuestra? No digas tonterías, vamos entra.

Al entrar todas las cosas de Seri estaban de nuevo allí.

– ¿Has cogido mis cosas? ¡Como te atreves!

Top la cogió del brazo y le grito:

– ¡¡PORQUE TIENES UNA DEUDA QUE SALDAR!!

Seri, se asusto y se quedó parada por unos segundos.

– Te pagaré el dinero de la deuda … pero no seguiré con ese contrato.

Top la miraba con furia con ganas de darle una buena cachetada en la cara.

– Lo siento ese es el trato. Te quedarás aquí hasta que tu deuda sea pagada.

– Aguantaré, entonces el tiempo que queda, dos días y mi deuda será cumplida. Seré libre …

A Top se le paró la respración y la soltó de la mano. ¿Ya había pasado todo el tiempo acordado?

Seri subío a la habitación y no tardó en meterse a la cama. No puedo contener sus lágrimas las cuales cayeron por toda la noche.

Top se encerró en su despacho, y pasó toda la noche pensando.

A la mañana siguiente Top subió las escaleras hasta donde estaba Seri, la levantó de un sobre-salto, y la bajo corriendo abajo.

– Mira – Le dijo Top

– ¿Que miro? – Decía Seri aún con los ojos pegados del sueño.

– El contrato

– ¿Que le pasa?

Top le puso el contrato en la cara y lo rajo delante de ella.

– ¡¡¿Que haces!!? ¡¡estas loco!! – Decía Seri poniendose las manos en la cabeza.

– No quiero un contrato, que no hará que te quedes a mi lado.

Seri se quedó parada y cuando pudo hablar contesto:

– ¿Como dices?

– Que no quiero el contrato. Nunca he sentido nada así antes. Todos me quería por el dinero que tenía, por mis negocios a por mi fama. Tu solo llegaste y diste tu cuerpo por alguien a quien querias y mientras tu sufrías más te deseaba, mas te quería y más te necesitaba.

Top soltó todo eso sin apenas respirar y se sentó en el suelo con los pies cruzados como un niño pequeño.

Seri se hacercó y le tocó la frente.

– ¿Tienes Fiebre?

Top le cogió la mano y la hacercó a su cara.

– Solo tengo mal de amores y un contrato roto que no vale.

En ese momento Seri soltó una pequeña carcajada.

– ¿De que te ries?

– Pareces un bebe con una rabieta.

Top se levantó se pueso de rodillas le cogió la mano a Seri y …

– Seri … Casate conmigo …

Ella, se quedó tan parada que las piernas le temblaron.

– Vamos me estoy declarando, puedes sentirte afortunada.

La cara de Seri estaba blanca y aún no respondía. Top se levantó y le dió un beso en los labios palidos de ella. La dulzura de ese beso era tan fuerte que hizo que Seri reaccionara y se aparto de los labios de él.

– ¿Casarme contigo siendo libre?

Top dejó de sonreir por un momento.

– Si – Dijo ella.

– Si ¿Que?

– Que me quedo aquí … contigo.

Top la cogío en brazos y la abrazó como si nunca más la fuera a ver.

Pasó el tiempo y la noticia se escucho por medio mundo.

Minhoo se graduó sin problemas y entro en una de las mejores universidades de arte y música del País.

Chaerim, Seguia con su tienda.
Bore rompió con Hyori.

Seri, seguia siendo Profesora en la misma escuela poniendo siempre a Minhoo como ejemplo, y sacando a mas jóvenes de ese mundo.

Top seguia siendo el de siempre, Aquel hombre rico que consiguió todo lo que tiene con mucho trabajo y esfuerzo. Saliendo de las calles que el destino le hizo vivir en su infancia.

Solo había cambiado algo en su vida, algo tan fuerte que tenía el poder de hacer que él lo dejara todo, que sonriera,que fuera feliz…

Ahora, tenía una Seri en su vida.

 

FIN

 

[FanFic] Amante por Contrato EP 13


[FanFic] Amante por Contrato EP 12

A Seri se le cayó el jabón de la mano y abrió mucho los ojos cuando Top entró también a la ducha.

– Estás en casa – logró decir.

Entonces él le abarcó el rostro con las manos y la besó cálida y apasionadamente.

Luego, le puso las manos en los hombros y se las pasó por su espalda, haciéndola acercarse más; ella se apoyó contra él, exultante ante la magnitud de su excitación.

Una mano le abarcó entonces uno de los glúteos y los dedos de él le acariciaron hábilmente la parte más sedosa de su cuerpo que respondía tan bien a ese contacto.

Darién notó el temblor que la recorrió cuando él la llevó al clímax, y sus labios absorbieron el gemido de ella cuando la hizo volver de nuevo a los alturas del placer.

Seri le acarició los hombros, pasó las manos a sus caderas y apartó su boca de la suya para llevarla a uno de los pezones de Top e introducírselo en la boca.

No era justo que él mantuviera el control, pero no lo logró por mucho tiempo. Con un movimiento fluido, la levantó contra su cuerpo y se hundió profunda mente en ella. Se quedó quieto por un momento y luego salió de ella solo para hundirse una y otra vez, incrementando los empujones mientras el ritmo de ella se acomodaba al suyo.

– Bueno – dijo él jadeante -. Esta si que es una buena bienvenida.

No había roto esa conexión intima y ella se agitó un poco mientras le acariciaba el cabello. Luego, le sujetó la cabeza mientras ladeaba la suya y tomaba posesión de su boca con un leve desliz de su lengua contra la de él.

– Ansiosa – le dijo él cuando pudo hablar.

Seri lo notó endurecerse en su interior.

Esta vez fue ella quien marcó el ritmo y fue dolorosamente lento, con el suave movimiento de dos cuerpos en perfecta armonía.

Cuando terminaron, salieron de la ducha, se secaron y se pusieron unas batas.

-¿Tienes hambre? -le preguntó ella.

Top la miró divertido.

-¿Te estás refiriendo a comida?

Seri se ruborizó, cosa que a él le encantó.

– Por supuesto – respondió ella tratando de recuperar la compostura-. He puesto una cacerola en el microondas y no tardaremos mucho en calentar una barra de pan y preparar una ensalada.

Se dieron de comer el uno al otro y aquello resultó un festín de los sentidos, cada bocado resultó una promesa de lo que vendría más tarde.

– Creo que debería marcharme más a menudo – dijo él.

Seri se puso en pie y empezó a recoger la mesa.

– Déjalo – dijo él y tiró de ella para hacerla sentarse en su regazo -. Te he echado de menos.

Aquella si que era una admisión que ella valoraba. A Seri tampoco le había gustado estar lejos de él, la casa le habia parecido demasiado grande y vacía, lo mismo que la cama, sin el calor humano de él, sin sus sabias manos para acariciarla y despertar estas ardientes emociones en ella.

Pero no podía decir esas palabras, temía demasiado lo que él pudiera leer en ellas. En vez de eso, inició un beso que duró hasta que Top se levantó con ella en brazos y la llevó al dormitorio.

Hicieron el amor larga y dulcemente, alternando lo dulce y lo primitivo durante toda la noche, y no volvieron a la cocina hasta más de las doce del día siguiente.

Fue entonces cuando a ella se le ocurrió preguntarle por su viaje.

– Todo ha ido bien. Pero tendré que viajar por unos días a final de mes – dijo él, sonriendo al ver la decepción de ella.

– La otra noche me llevé a MInhoo a cenar – dijo Seri cuidadosamente.

Me imagino que quedaría ampliamente impresionado.

Ella sonrió.

– Sí – Y también invité a Chaerim a que se quedara a pasar la noche. Espero que no te importe.

-¿Y por qué me iba a importar?

El teléfono sonó entonces y Top maldijo en voz baja mientras hiba a contestar.

Seri se puso a hacer el resto del almuerzo.

Él terminó la llamada justo cuando ella estaba sirviendo la comida en la mesa.

– Voy a tener que trabajar unas horas en el despacho – le dijo Top cuando se hubo sentado.

– Está bien. Yo también tengo cosas que hacer. Lecciones que preparar para la semana que viene.

Durante el resto del fin de semana no salieron de casa y fue enormemente relajante. Vieron algunas películas y, mientras Top trabajaba, ella se dedicó a leer.

Cuando terminó el fin de semana, volvieron a la rutina del trabajo, lo que fue un evidente fastidio, y también empezaron a recibir invitaciones para los siguientes eventos sociales.

Había invitaciones para el estreno de una película, para una prestigiosa galería de arte y para un cóctel en honor de un alto dignatario que estaba de visita en en la ciudad, Y a ninguna de ellos asistió Hyori.

Tal vez estuviera fuera de la ciudad, pensó Seri mientras estaba junto a Top en una fiesta que daba el dueño de una de las mansiones que daban a la bahía.

Seri ya conocía a algunos de los invitados, con los que habló de la política educacional del gobierno, algo en lo que estaba muy interesada. Estaba enfrascada en ello y no se percató de la entrada de Hyori hasta que terminó la conversación.

– Top.

Seri casi contuvo la respiración ante la visión perfecta que era Lee Hyori.

Top respondió con su encanto habitual, mientras que Hyori desplegaba su cultivado carisma. Seri solo podía preguntarse como era que esa gente podía hacer su papel en una farsa como esa, donde por dentro todo eran celos y envidias.

– Espero que tu viaje de negocios haya ido bien, querido – dijo Hyori sonriendo, y sin dejar de mirar a Seri, le puso una mano en el hombro a Top le decía.

– Al parecer, Seri no te ha echado mucho de me nos. Bore y yo la sorprendimos disfrutando de una cena clandestina con un joven muy atractivo.

Cuando miró a Seri esperando la reacción de Top.

Seri vio la expresión de él y la forma en que levantó levemente una ceja mientras la miraba pen sativamente.

No tenía necesidad de defenderse y ni siquiera lo intentó.

– Lee Minhoo es un estudiante , que ha sacado las mejores notas de la clase en las pruebas anteriores a los exámenes finales – dijo -. El premio por ello consistía en una cena conmigo en el restaurante que yo eligiera.

Hizo una pausa y miró decididamente a Hyori y luego se preparó para rematarla.

– No había ninguna necesidad de insultarme a mí o a Minhoo por ese asunto dejando un mensaje en el contestador y llamándolo mi juguetito.

– Parecía que por lo menos, tenía veinte años, querida – protestó Hyori.

– Como muchos de los chicos sin el uniforme escolar – respondió Seri,

– Creo que estás tergiversando las cosas – dijo Hyori al tiempo que soltaba la mano que le estaba sujetando Bore.

-¿Y por qué lo iba a hacer? Ustedes se acercaron deliberadamente a nuestra mesa y yo se los presenté.

– Déjalo ya, Hyori – intervino entonces Bore mientras se la llevaba.

– Evidentemente, MInhoo debía tener muy buen aspecto – dijo Top segundos más tarde.

– Estaba apenas reconocible – admitió ella sin apartar la mirada.

– Hyori debería seguir con su vida.

– No quiere renunciar a ti – dijo ella -. Bore es solo una cortina de humo y yo soy una enemiga fácil.

Top sonrió amplia y sensualmente.

-¿Qué te parecería si nos fuéramos pronto? – Preguntaba Top

-¿Cómo de pronto?

– Una hora más y nos podremos marchar sin que nadie se ofenda.

-¿Tan pronto?

Top se rió y le tomó la mano.

– Vamos a charlar un poco con la gente, ¿quieres?, Ya regreso voy a hablar con aquel hombre de allá.

– Muy Bien yo esperaré.

Mientras Top se alejaba y Seri se hacercaba a un espejo, ocho hombres se hacercaron a Seri para hablar.

– Nos encanta hablar contigo de política – Comentaba un señor de los siete más que había.

– Ah, es agradable saber eso. – Decia Seri mientras sonrreia.

– Eres una chica que fisicamente desprende energía y poder.

– ¿Yo? ¿Poder? hahahaha lo dudo.

– Enserio – contestaba otro. – Tienes don de la palabra,belleza,apariencia,poder y encima dejas cortada a la señorira Lee Hyori.

– Si, no nos gusta, se cree demasiado,todos somos peces gordos pero ella …

Seri empezó a reirse a carcajadas, mientras todos la miraban embobados por su belleza. Al escuchar la risa de Seri, Top levantó la mirada y observó como un circulo de personas se amontonaban al rededor de ella, siendo ella el centro de atención.

Top se acercó y vió como Seria mantenía la comversación con todos de tal manera que todos la dejaban hablar.

– Perdonen, pero nos tenemos que ir, un gusto verlo a todos. -Decía el minetras se inclinaba y cogia a Seri de la mano.

– Me tengo que ir, seguiremos hablando en otro momento. – Decía Seri inclinandose y sonrriendo a todos los peces gordos del País.

Eran casi las once cuando se despidieron de los anfitriones y se marcharon de la fiesta.

El aire fresco de la noche le llenó los pulmones a Seri mientras caminaban hacia el coche, y le pareció que no tardaron nada en estar de vuelta en casa.

Top se la echó sobre el hombro y ella le dio un amigable puñetazo en las costillas.

– Tácticas de hombre de las cavernas, ¿eh?

–  ¿Desde cuando eres tan popular con los hombres? – Decía él.

– Tengo mis encantos ¿No crees?, No soy ignorante, y por lo que parece les gusta hablar conmigo.

– ¿de que?

– mmm de todo. – Decia Seri riendo.

Una vez en el dormitorio, él la dejó sobre los pies y la besó con un ansia que hizo que el calor le recorriera todo el cuerpo. Se desnudaron apresuradamente, tirándolo todo al suelo y él la depositó sobre la cama sin ninguna ceremonia, amándola ruda y primitivamente.

Aquello se transformó en una pasión que no conocía límites ni ataduras y Seri la compartió sin reservas. El tiempo y el espacio dejaron de existir y solo quedaron dos personas atrapadas por un deseo.

Mucho mas tarde, estaban tumbados, agotados, y ella se preguntó sí aquello habría sido igual para Top ¿Se habría sentido él tan completamente consumido por las emociones?

Seri no podía pensar ni en moverse. Por lo menos, no por el momento. La palabra saciada cobró un significado completamente nuevo para ella.

Gradualmente, la respiración fue recuperando el ritmo normal y los latidos del corazón se le fueron calmando.

Top le tocó la frente con los labios y luego los deslizó hasta cubrirle la boca con un beso que estaba lleno de cariño.

Debería ser fácil decirle que lo amaba. Deseaba hacerlo de mala manera. Pero con la alegría de conocer el amor, también llegó el conocimiento de saber que nunca sería correspondido, ya que ella solo representaba el pago de una deuda en carne.

Seri se quedó despierta largo tiempo después de que Top empezara a roncar levemente. Entonces se levantó de la cama, tomó una bata y bajó las escaleras en silencio.

La luz de la luna se filtraba por los amplios ventanales que daban a la terraza y ella se quedó mirando al exterior, perdida en sus pensamientos.

Cada día le resultaba más difícil quedarse. Y por las noches.,. ¿Cómo podía continuar haciendo el amor con un hombre que no la amaba? ¿Cómo podía ocupar la misma cama que él, aceptar semejante grado de intimidad cada noche y tratar a la vez de mantenerse emocionalmente distante de el?

¿Cómo era posible que eso no la afectara? ¿Pasar tantos meses más con un hombre al que amaba con todo su corazón para luego marcharse?

Ya era bastante malo ahora. Dudaba de que siguieran intactas su habilidad para sobrevivir y su cordura emocional.

-¿No puedes dormir?

El sonido de la voz de Top la sorprendió, y se estremeció levemente cuando él la rodeó con los brazos por detrás.

Ella deseó desesperadamente apoyar la cabeza en su pecho y absorber su fuerza.

-¿Seri?

Top la hizo volverse lentamente sin dejar de abrazarla.

-Esto… Tú, yo,.. Nosotros… Cuando termine, yo volveré a un apartamento, reanudaré mi vida…

Sin él, pensó, y sintió como si una parte de ella se muriera.

Él entornó los párpados.

-¿Es que tiene que terminar necesariamente?

Maldita sea, él la quería en su casa, en su cama. La quería suya.

Vio como Seri se ponía pálida y esos hermosos ojos se dilataban.

-¿Cómo puede ser que no?

Cada noche era un vivido recordatorio de lo difícil que iba a ser tener que marcharse. No había ningún momento en que no pensara que cada noche que hacían el amor era una noche menos que iban a compartir.

Él lo era todo para ella. Su corazón. Su alma. Na die más podría serlo.

-¿Y si yo quisiera pedirte que te quedes?

¿Para continuar en el papel de amante? ¿Consciente de que él se podía ver tentado por otra mujer? ¿Esperando, siempre esperando que cayera el hacha cuando él le dijera que se marchara?

Sabía que no lo podría soportar. Solo con pensarlo en ese momento era como si una lanza le atravesara el corazón.

-¿Por cuánto tiempo, Top? – preguntó valientemente -. ¿Hasta que te canses de mí?

Él levantó una mano y le acarició la mejilla.

– Volvamos a la cama – dijo.

– Eso no resuelve nada.

– Para dormir.

Top la tomó en brazos y la llevó de vuelta al dormitorio.

No era el momento de decirle que iba a tener que tomar el vuelo del mediodía a Japón, ni que estaría fuera algunos días en un viaje de negocios . Ya se lo contaría todo por la mañana.